Opinión de Joseph B Macgregor
Me parece excelente que exista una editorial como NEVSKY PROSPECTS dedicada a dar a conocer autores rusos clásicos y contemporáneos, algunos más conocidos como Chejov y otros como es el caso de Vsevolod Garshin, bastante menos popular. Por eso, tengo que decir que antes de leer La Flor Roja desconocía por completo la existencia de este autor de biografía tan curiosa y trágica (ver enlace) y que tan bien supo reflejar, al parecer, en su corta obra literaria y de la que esta pequeña joya es muestra fidedigna.
El personaje principal es el interno de un manicomio, obsesionado por una flor roja que nace en el jardín. El loco cree que todo el mal del mundo está encerrado en esa planta. Por eso, la arranca y la aprieta con fuerza contra su pecho…pero una nueva flor roja nace cada día y su obsesión se hace cada vez más angustiosa y más destructiva.
La descripción de los crueles métodos utilizados en el centro psiquiátrico que es excelente y el modo en cómo el autor narra la progresión de esta obsesión me ha parecido magistral, sumamente conmovedora.
De alguna forma, el alucinado tiene algo de Quijote, de personaje destinado a cumplir una misión redentora para con el mundo, con vocación de héroe incomprendido, castigado por los que le rodean con la burla (en el caso del personaje de Cervantes), el maltrato o la tortura. Quijote lucha contra molinos que cree gigantes y es derribado de Rocinante; el perturbado sin nombre recibe su castigo por arrancar flores – que piensa letales para la humanidad – del jardín sin permiso. En definitiva, dos anti-héroes entrañables.
Con respecto al trabajo como ilustradora de la gran Sara Morante (creadora imaginativa e intuitiva que uno no se cansa de admirar) me llama la atención como se ha inspirado en el rostro del autor para dibujar no sólo al personaje principal sino al resto de locos del manicomio. De igual modo, es excepcional el uso que hace del rojo y del negro en sus ilustraciones: el rojo de la flor, de una obsesión y el negro, de la angustia que el personaje vive en un escenario tan tenebroso y lóbrego.
Las criaturas de Sara Morante tienen personalidad, palpitan, están vivas… y sus imágenes complementan a la perfección el texto al cual ilustran sobre todo a la hora de representar emociones o sentimientos tan abstractos como la locura o la confusión mental que experimenta el paranoico.
La Flor Roja es una joya no sólo por el texto de Vsevolod Garshin (un autor al que seguir a partir de ahora) , que me ha conmovido profundamente (lo he leído varias veces durante estos días) sino también por la cuidada edición, excelente traducción de de Patricia Gonzalo de Jesús y la labor magnífica de Morante como ilustradora. La integración entre texto e ilustración es tan perfecta que sin cualquiera de ellas, la obra la sentiría como incompleta y mucho más vacía de emoción. Es de esos libros que dan la impresión de estar vivos por el modo en como te hablan y te trasmiten emociones tan profundas y auténticas.
JOSEPH B MACGREGOR
