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Archive for 1/11/10

 

 

En “Ragtime”, E.L. Doctorow realiza un retrato completo y pienso bastante fidedigno sobre la América de principios de siglo, en el que se mezclan anécdotas o historias de personajes reales (Henry Ford, Harry Houdini, Emiliano Zapata, la anarquista Emma Goldman, la hermosa Evelyn Nesbit, el financiero J. P. Morgan, Sigmund Freud, Teddy Roosevelt ) con la historia de una familia neoyorquina bastante peculiar integrada por “Padre”, “Madre”, “Abuelo” y “Hermano Menor de Madre” (no sabemos sus nombres). “Padre” participó en la expedición de Peary en el Polo; “Hermano Menor de Madre”-especialista en armas y conocedor de todos los secretos de la pólvora- se enamora apasionadamente de Evelyn Nesbit (personaje real), una mujer relacionada con un crimen pasional perpetrado presuntamente por Harry K. Thaw, su marido, contra Stanford White, el amante de Evelyn; “Madre” acoge en su casa a Sarah, una madre soltera negra…

Junto a las peripecias de esta familia, narradas presumiblemente por el hijo, se entremezclan múltiples historias como la del judío Tateh, el cual se afana en la tarea de realizar siluetas en papel para venderlas en la calle, ocupación que intenta compatibilizar con el cuidado de su pequeña hija; y de Coulhouse Walker jr, un pianista de Ragtime, padre del hijo de Sarah, que víctima de una humillante injusticia, buscará una solución extrema para hacer oír su voz y conseguir una serie de reivindicaciones.

La palabra que mejor definiría el estilo narrativo de E.L. Doctorow sería: agilidad. Es capaz de contar muchas cosas en un único párrafo pero sintetizando al máximo lo que quiere contar. Esto dota al texto de una enorme fluidez, nunca deja de interesar lo que se cuenta y es capaz de suministrarnos mucha información sin que apenas nos demos cuenta de ello.

Su manera de narrar no está exenta, por ello, de una sobrecogedora belleza, encajando con total naturalidad frases como: “Quería llenar su corazón de pólvora y volarlo”, capaces de provocar un gran impacto emocional en el lector. En ellas, Doctorow demuestra que posee además un personal sentido de lo poético, consiguiendo así una narrativa que sabe ser lírica sin provocar empalago y que consigue trasmitir con rotundidad y eficacia sentimientos de una enorme carga emocional que dejan un pozo de melancolía en el lector.

De igual modo, Doctorow demuestra un gran maestría a la hora de mezclar historias y anécdotas de personajes reales (Houdini, el empresario Ford, la anarquistaGoldman…) con las peripecias de la familia protagonista. A destacar, la magnífica odisea del padre con Peary en el Polo, las cuitas de Houdini, o la conversación entre Morgan y Ford en el magnifico museo personal del primero. Y sobre todo la creación de un personaje absolutamente inolvidable: Coulhouse Walker jr, en mi opinión: uno de los seres novelescos más entrañables e inolvidables de la literatura mundial.

Por todo esto, Ragtime me parece una novela excepcional. Una obra maestra absoluta. Una novela que todo aficionado a la literatura de calidad debería leer obligatoriamente.

JOSEPH B MACGREGOR

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NORA: LA NIÑA DE LA SAL (Literatura infantil de 5 a 8 años)
FÁTIMA FERNÁNDEZ MÉNDEZ (Texto)& S. BIMBO (Ilustraciones)
PINTAR-PINTAR EDITORIAL 2009
1ª Edición: julio de 2009

Género: Literatura infantil de 5 a 8 años
28 Páginas

Web del ilustrador: http://www.sbimbo.com/

Blog de la autora:http://www.muchachadesal.com/

Argumento

¿Por qué el agua del mar es salada?

¿Pueden pescarse las estrellas del cielo?, y en ese caso ¿para qué pueden servir?

Nora es una niña muy especial.

Nora la niña de sal (Sinopsis de la editorial)

Opinión

Aunque se trata de un libro ilustrado dirigido a los más pequeños de la casa, Nora la niña de Sal es de esos cuentos especiales y entrañables, capaces de provocar una entrañable emoción en los lectores adultos. Hablo desde mi propia experiencia personal; conforme iba avanzando en la historia me sentía más implicado emocionalmente en la narración. Terminé el libro con una maravillosa mezcla de melancolía, tristeza y satisfacción: una experiencia plena como lector.

Es un libro que destila página a página una emocionante belleza tanto en el texto como en la imagen; dos cuentos al precio de uno: el que escribió la autora y el que nos cuenta el ilustrador. Ambas versiones de la historia se complementan a la perfección pero no cabe duda de que S. Bimbo nos ofrece su visión personal de las peripecias de Nora.

Nora es un cuento maravilloso de tintes casi míticos (parece una leyenda marinera), narrado con sencillez. Es imprescindible dejarse llevar, impregnarse de agua, arena y sal, envenenarse de azul, para disfrutarlo a tope.

(C) Joseph B Macgregor

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27 paraguas

(27 paraguas)

Estelle Talavera Baudet

El Problema de Yorick / Asociación cultural “Los amigos de Yorick”

Colección “Los libros de El problema de Yorick”

Año de edición: 2008

Primera edición: septiembre de 2008

© Estelle Talavera Baudet, 2008

Género: Poesía

ISBN -13: 978-84-612-6091-1

Páginas: 85

 

Argumento

Sentimientos cotidianos y reconocibles por todos: el amor del día a día y de las cosas que de verdad importan… y nos hacen sentir vivos.

Una sucesión de versos-imágenes realmente sobrecogedores, con esa belleza que da el amor que se siente de verdad a todas horas del día por la persona amada pero sobre todo por la Vida…que es lo que debemos amar por encima de todas las cosas.

OPINIÓN

Hay libros que dan la impresión de que están vivos: laten en tus manos, sienten y padecen, ríen y lloran, te hablan y saben comunicar también cuando callan. Libros escritos con los cuatro sentidos, donde el autor – autora en este caso – se desnuda de tal forma que uno no puede menos que salir del automatismo emocional en el que esta sociedad de prisas y de autobuses repletos de gente le obliga a refugiarse en ocasiones para sobrevivir o seguir manteniéndose a flote. “27 Paraguas” es uno de esos libros que parecen dotados de vida propia, que te hablan cuando uno lo necesita y que si no andas con cuidado puede llegar a vampirizarte: inevitablemente uno tiene que dejarse morder por estos versos.

Estelle nos habla en un lenguaje sencillo, accesible, que permite llegar mejor al lector- a mí en este caso – ya que habla de cosas cercanas y en la que muchos nos podemos sentir identificados o reflejados. Y sabe trasmitir además atmósferas, sensaciones tan bonitas como la tristeza, la melancolía, la soledad, el frío, la ausencia… Una mujer que sabe mirar, que no todo el mundo sabe.

Por otro lado, la estructura que sustenta todo el entramado poético de cada una de las baladas sentimentales incluidas en el libro es perfecta, sólida y de un arquitectura personal, muy suya, real e intransferible.

Si su objetivo es – tal y como declara en su blog Poetografía (http://estelletalavera.blogspot.com/) – “ser escritora de cabo a rabo y disfrutar toda tu vida de serlo... ” (Sic), va siendo hora ya de que empiece a gozarlo ya porque Estelle es una creadora realmente excepcional, sensible y auténtica, muy de verdad al que merece la pena leer y admirar con envidia sana.

© Joseph B Macgregor

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Sin Pedigrí

“Sin Pedrigí” cumple a la perfección y de manera fidedigna todas las características de la novela “Noir” o Negra clásica norteamericana que cultivaron autores tan importantes como Raymond Chandler, Mickey Spillane o Dashiell Hammett. A diferencia de la intriga típica de la novela británica aquí lo más importante no es descubrir al culpable del crimen sino la investigación en sí que se desarrolla casi siempre en ambientes de  lumpen, gansteriles o mafiosos, puticlubs, salas de juegos clandestinas, barrios bajos, presidios e incluso rings de boxeo, garitos de apuestas ilegales, etc.  El investigador no tiene porque ser un “lumbrera” y debe de tener algo de perdedor, alcohólico, escéptico, cínico y misógino; un tipo que intenta salvar su pellejo o salir del maldito embrollo en el cuál se encuentra envuelto. Lo importante es que a través de este personaje se hace un reflejo de una realidad social muy concreta; de alguna forma Sam Spade, Mike Hammer o Philip Marlowe nos introducen o presentan esos ambientes de barrios bajos y de alta sociedad norteamericana. No deben faltar tampoco algunas hermosas femmes fatales de la jet-set o vampiresas de todo a un euro, supervivientes también y capaces de cualquier cosa por no perder su status quo o por el chulo que las maltrata. El tono de la narración, de los diálogos que mantienen los personajes debe ser bronco, áspero, duro, nada elegante, callejero o barriobajero.

Todas estas condiciones las cumple a rajatabla la novela de Belén Márquez. A través del personaje de EL INDIO – un sujeto con carisma sin duda alguna, perfecto para Javier Bardem en una posible adaptación cinematográfica – vamos conociendo los ambientes de traficantes, camellos y consumidores de droga del barrio del Vendrell así como garitos de música country, humo y tabaco, sexo y alcohol. El Indio intenta cumplir su misión y lo hace con la ayuda de Mariano, con el que forma un dúo peculiar pero de eficacia más que demostrada. Lo importante, como ya digo, es la investigación en sí y las anécdotas o peripecias por las que estos van pasando. Por eso, el desenlace resulta consecuencia lógica de todo lo anterior, coherente y bien hilvanado, con pocas sorpresas porque eso es lo que hay. Buscar una solución sorpresiva o más impactante habría perjudicado a una novela que no busca provocar tal efecto en el lector sino presentarle una realidad muy concreta, unos personajes muy específicos y unos ambientes marginales que están descritos con gran poder convicción.

Entretenimiento en estado puro.

Joseph B Macgregor

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Santa Cecilia o el poder de la música
Heinrich von Kleist

Alpha Decay

Colección: Alpha Mini

Traducción de Joan Parra

Año de publicación: 2009

Primera edición: 14 de diciembre de 2009

ISBN: 978-84-937269-7-3

56 páginas

Sinopsis de la editorial

Santa Cecilia o el poder de la música vio la luz en el Berliner Abendblätter apenas un año antes de la muerte de Kleist en 1811, como regalo para la hija de un amigo.

Esta leyenda, que resonará con fuerza en relatos posteriores de Bécquer como El Miserere o Maese Pedro el organista, supone un hito de la narrativa breve del romanticismo alemán. El sustrato popular de lo legendario, la predilección por el tema medieval germánico y, sobre todo, la celebración de la música como lenguaje del misterio y mediación del entusiasmo, convierten este texto en un relato imprescindible.

Tras la publicación de los cuentos de Conrad y Poe, Alpha Decay añade a su colección una nueva joya de la literatura clásica, traducida por primera vez al castellano, y lo hace con un autor cuya obra encandiló a los mismísimos Hermanos Grimm, padres del folklore literario alemán.

Opinión

Confieso que hasta hace unos meses, Kleist era un auténtico desconocido para mí y que fue a raíz de la lectura del libro de Stefan Zweig, La lucha contra el demonio (Hölderlin-Kleist-Nietzche) cuando empecé a interesarme por este insólito personaje, objeto de una más que interesante semblanza por parte del escritor vienés.

Zweig nos describe a Kleist como un racionalista radical que cambia por completo de postura tras leer en un libro de Kant la siguiente sentencia: “Nosotros nunca podremos afirmar si eso que llamamos verdad es verdad o si sólo lo parece”. Semejante evidencia le causa un auténtico trastorno y a partir de ese momento renuncia al cientificismo. Llega a declarar: “Me da asco todo lo que se llama ciencia”. Este cambio de pensamiento provocó en Kleist una inquietud interior, una desazón que con el tiempo se hizo crónica en él y que lo llevó a la demencia. En opinión de Zweig, el Kleist inquieto se refleja mucho mejor en sus dramas teatrales o en sus poemas y no tanto en su narrativa que se le antoja mucho más fría. En sus novelas o cuentos cortos el autor se nos muestra como un narrador objetivo y distante, que no se implica emocionalmente en lo que nos cuenta.

“Santa Cecilia o el poder de la música” demuestra en parte que Zweig tenía razón cuando acusaba a Kleist de cierta frialdad narrativa (más apreciable al parecer en su idioma original).

Al comienzo, el narrador nos describe un hecho histórico de naturaleza singular en un texto en el que efectivamente no apreciamos ninguna toma de partido del autor; lo cuenta de manera objetiva casi como si de un ensayo histórico se tratara. Ambientada durante la Guerra de los Treinta Años, nos describe el intento de saqueo de un grupo de fanáticos anti-católicos en Aquisgrán contra un monasterio de religiosas durante la festividad del Corpus y que se salda con la misteriosa desaparición de los jóvenes asaltantes. La distancia entre autor y narrador se hace todavía mayor cuando uno de los personajes es el encargado de contar a la madre de uno de los desaparecidos que sucedió aquel día y resolver así el misterio. Este segundo narrador si se implica en el relato y le aporta una mayor emoción a la descripción de lo que parece un milagro provocado por el (mágico) poder de la música religiosa.

Sin embargo, opino que las inquietudes reales de Kleist no quedan del todo ocultas en este relato sino que se evidencian básicamente en la elección del tema o argumento: la narración de un hecho milagroso de naturaleza inexplicable o lo que es lo mismo: hay sucesos misteriosos que no pueden ser comprendidos o desvelados por medio de la razón sino por la fe.

© Joseph B Macgregor

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Cenicienta en Sangre

 

Para Begoña Callejón, la tragedia de Cenicienta no reside tanto en el hecho de que fuera explotada por su madrastra y objeto de burla de sus hermanastras, ni que no tuviera un traje adecuado para asistir al Baile Real. Lo peor de Cenicienta es que nunca conoció a su madre. “Cenicienta en sangre” toma como punto de partida y todo el poemario se construye alrededor de esta idea: la búsqueda de la madre desaparecida por parte de un adolescente (Cenicienta) perdida en una país imaginario llamado Ildaboth. Así, Cenicienta, “animal perfecto encerrado en un corazón que llora” será expulsada al País de las Calabazas, “aquí sólo verás lo que quieras ver. Calabaza o zapatito de cristal…”

Inicia una búsqueda de su madre no exenta de reproche y odio (“Hiciste de una niña un monstruo. Hiciste que te creyera muerta. Papá sólo te obedeció. Te odio. Maldita ramera.”) por un mundo de pesadilla, decadencia y horror. A partir de aquí asistimos a un bombardeo de imágenes impactantes, en donde se entremezcla lo onírico con lo surrealista (“Los niños muertos clavados en la verja esperan su cumpleaños de sangre derramada”); versos que son como un esputo de sangre en el rostro; trozos de espejos que estallan sobre el rostro y en cada pedazo hay reflejado una parte de lo que somos, lo más oscuro, lo que permanece en lo más escondido de nuestro subconsciente: miedo, culpa, rechazo, sadismo, autocastigo y egocentrismo pero también soledad, desamor y angustia vital: “mi útero parece querer expulsar algo: un tronco sin cara.” / “Me encontré haciendo el amor con un peluche, desnudo, pintado como un niño”.

En muchas ocasiones, los poemas adoptan la forma de un pequeño cuento gótico de terror en el que están presenten un enterrador necrófilo cuentacuentos (versión repugnante de Scherezade como él mismo se define) o el mismísimo Satán, que es invocado varias veces como un amante ausente cuya presencia se requiere con ansiedad desesperada. Imágenes alucinantes y alucinadas que me evocaron ese mundo fantástico de sangre y sexo reprimido que estalla en mil pedazos descrito por Neil Jordan en el film “En compañía de lobos“, versión corrupta del cuento de Caperucita.

Cenicienta pierde la inocencia y ya no cree en los cuentos, no los escucha, embobada con el runrun de sus obsesiones y el dolor que la anula: “Vi un payaso adolescente que daba golpes en su tumba. Hilaba poemas, cantaba y saltaba delante de sus heces.”/ “Yo no sé nada de las ratas que nadan en mi sangre”. Los conceptos o símbolos típicos de los cuentos y las palabras mágicas adquieren ahora otro matiz, un significado siniestro o torturado.

 

Joseph B Macgregor

 

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AMERIKA

XIV PREMIO DE NOVELA ATENEO JOVEN DE SEVILLA

AMERIKA (Amerika, 2009)

Lorenzo Luengo

Editorial Algaida

1ª edición: noviembre 2009

ISBN: 9788498772791

555 páginas

Opinión de Joseph B Macgregor

Amerika, novela con la que Lorenzo Luengo ha ganado el XIV premio Ateneo Joven de Sevilla, es como un enorme artefacto repleto de trampas, mentiras que pueden ser verdad (y viceversa), espejos deformantes, puertas secretas o laberintos (narrativamente hablando) e historias dentro de una historia, que el autor construye con sus aficiones, filias y fobias; y, sobre todo, al que Lorenzo Luengo tampoco pone ningún tipo de límite a la imaginación. En palabras de Leonardo Rilke, sin duda el personaje más importante e impactante de la novela (al menos para mí): “Sólo pretendo intoxicar la realidad (pag 154)“, objetivo que parece perseguir también el autor de esta sorprendente novela.

Para disfrutarla plenamente es necesario aceptar desde un principio las reglas del juego; es decir: que vamos a adentrarnos por terrenos de ficción pura y dura por lo que no debemos intentar leer la novela con ojos “realistas” y sí con la mente muy abierta para estar dispuestos a dejarnos sorprender constantemente. La novela de Luengo es “una de esas historias que acortan la distancia entre la realidad y la fantasía y nos invita a creer que el mundo real no está en un sitio ni en otro, sino en un lugar intermedio, de la misma forma que las notas de un piano no están sólo en la cuerda que golpea el mazo ni en el aire que las soporta (pag 177).

Pero este intento por parte del autor por reflejar de golpe y porrazo tal cúmulo de fantasías, cinefilias, reflexiones y sueños podría haberse traducido en un gran despropósito, consiguiendo, como consecuencia inmediata de todo lo anterior, una narración sin pies ni cabeza y que termine aburriendo o saturando al lector por excesiva, demasiado exagerada, abstracta, surrealista o caótica. Sin embargo, para que esto no suceda (en parte), Luengo sustenta la trama de la narración en un estructura bastante sólida y sobre todo muy eficaz, especialmente en el primer bloque (Amerika o las confesiones de un muerto viviente).

Aunque en líneas generales, nuestra capacidad de asombro o sorpresa se mantiene hasta la última página (y no exagero lo más mínimo) el segundo bloque (La construcción de Amerika) me pareció bastante más indigesto aunque necesario, eso sí, porque explica muchas cosas sobre la vida de la estrella de cine mudo June Caprice: el origen de su familia, el asentamiento de ésta en la América de los pioneros, la desaparición de su padre, sus inicios en el cine mudo como actriz infantil y su misteriosa muerte a manos de un asesino en serie llamado Melmoth Kane. La narración se remonta por tanto a la llegada de sus abuelos como colonos a Estados Unidos, describiendo además toda la peripecia de sus padres y hermanos, pero la cosa no se queda aquí ya que a veces la trama se desvía para contarnos el cómo, el por qué y el cuándo de personajes con los que van coincidiendo, los acontecimientos históricos o no que protagonizan, etc. Esto que puede parecer en un principio algo innecesario o gratuito se descubrirá como bastante importante para llegar a entender muchas cosas.

La estructura y el planteamiento inicial de Amerika se asemeja un poco a los de El manuscrito encontrado en Zaragoza, novela gótica publicada por Jan Potocki en 1804 y 1805. Ambas obras comienzan de idéntica manera: un personaje, que aparece sólo en la introducción de la historia, encuentra unos manuscritos que le provocan gran interés y curiosidad y que forman la base argumental de la novela en cuestión. En el caso de Amerika se tratan de dos documentos (Amerika o las confesiones de un muerto viviente y La construcción de Amerika) más una entrevista realizada a una de las hijas de June Caprice en la que se intenta aportar datos sobre su misteriosa muerte. Esta documentación es encontrada por un sujeto que ha sufrido un trauma tan padecer los efectos de incendio.

Pero las semejanzas no terminan aquí ya que tanto el argumento de “El manuscrito…” como “Amerika” avanza gracias a una acumulación de narraciones que los diferentes personajes van contando a lo largo de la historia y que, al igual que en la obra del polaco, funcionan de idéntico modo que las muñecas rusas (alguien cuenta una historia y dentro de la historia alguien cuenta otra historia y así….).

En el caso del primer bloque (Amerika o las confesiones de un muerto viviente) no sucede exactamente de ese modo pero sí que existe un argumento básico que es interrumpido por historias que cuentan algunos personajes en forma de cuento infantil, de guión cinematográfico, de supuesto, de confesión, etc. Aunque en un principio pueda pensarse lo contrario, estas narraciones poseen bastantes conexiones entre si, aunque finalmente queden reducidas a una sola. De ese modo, conforme nos vamos adentrando más y más en la trama, percibimos como todas no son más que variaciones de una misma fábula, la de un Príncipe Encantado(r) que se enamoró de la Princesa menos adecuada. Como bien dice Leonardo Rilke en varios momentos de la novela: hay mil formas distintas de contar una misma historia.

Imagina que tuvieras posibilidad de hacer realidad todos tus sueños. No me refiero a los materiales, los que tienen que ver con cambiar nuestra suerte, ganar mucho dinero, tener una casa o un coche nuevo(s), conseguir por fin un buen trabajo; se trata más bien de nuestras fantasías, que pudiéramos dar salida a todo lo que bulle en nuestro cerebro: recuerdos, lecturas, escenas preferidas de nuestras películas favoritas, reproducir aquellos mundos que hemos imaginado, nuestros sueños y nuestras pesadillas, nuestras locuras y nuestros fantasías más oscuras o lo que es lo mismo: hacer realidad las novelas que nunca hemos escrito o seremos capaces de escribir por pereza o por pura inutilidad. Imaginad se nos ofrece la oportunidad de construir un lugar, un espacio vital, en el cual dar cancha a todo esto tal y como lo hicieron en la ficción Willy Bonka en su Fábrica de Chocolate o Lewis Carrol creando un País de las Maravillas y un mundo a través del espejo con los que torturar a la pequeña Alicia e incluso Dante en su Divina Comedia; o como lo consiguieron en parte en la vida real el multimillonario William Randolph Hearst o el rey del Pop Michael Jackson construyendo unas extraordinarias y espectaculares mansiones con aspecto (casi) de Parque Temático.

La mansión que Leonardo Rilke (multimillonario que como su propio nombre indica tiene algo de inventor de lo extraordinario y algo de siniestro poeta) ha construido a su medida es alucinante, supera cualquier grado de expectativa; resultado de la mezcla de desproporcionada cinefilia (ha visionado todas las películas del mundo, incluidas las españolas de terror de serie B) pasión por lo kitsch y desmedida egolatría, en ese punto en el que genialidad y locura se confunden; aparece como una suerte de siniestro país de los juguetes, insólito parque temático repleto de atracciones diabólicas. En la mente de Rilke la zona del cerebro que controla sus emociones está en blanco, por eso para él no hay medida ni límite. La mansión de Rilke es un lugar siempre sorprendente, “un universo encerrado en una gota de ámbar (pag 172)”, en el cual tanto el invitado (un guionista en crisis contratado para reescribir un guión inédito de Jacques Tourneur y encontrar ademas a Kitty Frances, una aspirante a actriz norteamericana, presuntamente fallecida cincuenta años antes) como el lector permanecen en continuo estado de asombro. Al fin y al cabo, “el mundo es un lugar terriblemente oscuro de cuyos horrores sólo puede librarnos nuestros sueños.(pag. 192)”.

En ese sentido, el argumento central de Amerika o las confesiones de un muerto viviente me recordó con frecuencia al de EL MAGO una magnífica novela de John Fowles. Conchis el excéntrico millonario al que llaman El Mago comparte con Leonardo Rilke esa vocación de “Amo de títeres”. De igual modo, la peripecia que experimenta el guionista tiene bastantes puntos de contactos con la sufrida por Nicholas, el protagonista de la historia de Fowles, cuyo argumento está lleno también de trampas, mentiras y en el cuál es difícil saber qué es verdad y que es mentira. De alguna forma el guionista y Nicholas así como otros personajes de la trama no son más que marionetas de un sujeto – Conchis o Rilke – obligados a protagonizar una diabólica o siniestra farsa, juguetes atrapados en una suerte de Grand Guiñol.

Sin embargo en el segundo (La construcción de Amerika), el juego de las muñecas rusas se evidencia un poco más ya que la historia de los antepasados y parientes de June Caprice se desvía con frecuencia para contarnos las protagonizadas por personajes secundarios o que tuvieron alguna relación positiva o negativa con la familia de June. En ese sentido, esta parte de la novela intenta funcionar (a mi modo de ver de manera irregular en interés) como una colección de historias, biografías, anécdotas curiosas, etc. en la que cabe la referencia a personalidades reales que aquí son “otras personas” (David Bowie, Stan Laurel y Oliver Hardy), episodios bíblicos contados de “otra manera” (El sacrificio de Abraham e Issac) e incluso la intervención de fuerzas o energías de origen extraterrestre para solucionar los conflictos que viven algunos personajes. En este caso, y como ya comenté antes, en ocasiones algunas partes se me hicieron bastante indigestas ya que aunque narrativamente se mantiene el mismo nivel me parece que se aporta demasiada información, a veces un tanto innecesaria. De igual modo, tras haber experimentando con intensidad la primera parte, algo que la narración exige para disfrutarla a todo, pienso que se llega demasiado agotado para empezar de nuevo con “otra novela“, además de enorme densidad.

Dejo para el final el comentario del artículo que sirve como introducción y como colofón a ambas historias y que además consigue cerrar el círculo del todo (o casi). La entrevista aparece dividida en dos partes ubicadas la primera justo después del prólogo (en el cuál se narra cómo encontró el sujeto los documentos) y la segunda que funciona a modo de epílogo. Su misión es intentar resolver,desde mi punto de vista de manera magistral, muchos de los enigmas planteados a lo largo de la narración y que no conviene destripar ya que se nos descubren muchas sorpresas. Estas nuevas revelaciones nos obligan además a imaginar una tercera novela que no está escrita pero que sin duda es la más interesante de todas.

(C) Joseph B Macgregor

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