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Archive for the ‘Nuevas reseñas’ Category

OPINIÓN DE JOSEPH B MACGREGOR

El  Constructor de Pirámides es la tercera novela de Santiago Morata y la segunda ambientada en el Antiguo Egipto. La primera de ellas, LA SOMBRA DEL FARAÓN me impactó profundamente ya que se trataba de una novela histórica de gran calidad, repleta de aventuras, muy ágil y entretenida, con personajes bien trazados y muy interesantes (Para mayor información pinchar este enlace). El Constructor de Pirámides no decepciona ya que mantiene todas las cualidades del libro anterior más otras más que paso a enumerar seguidamente.

Nos encontramos con una obra sólida, muy bien pensada y estructurada narrativamente, sustentada sobre un enorme y profundo conocimiento de la cultura egipcia clásica que le aporta verosimilitud y convicción, pero que busca sobre todo entretener. Existe un aspecto divulgativo importante pero éste no sobresale por encima de la trama dramática, sino que siempre aparece bien encajado en la narración, de manera oportuna e inteligente. Aquí no nos encontramos con páginas y más páginas de información que interrumpen el argumento para que ese modo el autor haga gala de sus enormes conocimientos sobre el tema tratado como sucede en muchas otras (malas) novelas históricas; nada de eso. Muy por el contrario, lo que le importa a Morata es contar una historia  en la que los datos históricos sirven como apoyo para dar verosimilitud a la contado o para que el escenario en el cual se desarrolla la acción nos resulte creíble.

Esta cualidad ya se encontraba presente en LA SOMBRA DEL FARAÓN, pero en la novela que nos ocupa se desarrolla y potencia todavía más. Sin embargo, y a diferencia de está, El Constructor de Pirámides me pareció una historia más dramática, en la que prima la ambición de poder, el complot, los celos, la violencia sexual, los intereses políticos, la magia o el componente mítico o religioso más que la aventura; es decir es una historia más dura y bizarra más cercana a films clásicos como TIERRA DE FARAONES de Howard Hawks o a LOS DIEZ MANDAMIENTOS de Cecil B. de Mille, ya que existe un componente trágico importante que, desde mi punto de vista, no estaba tan presente en la anterior obra de Morata.

La trama se sustenta en lo que Hitchcock denominaba Mcguffin , es decir “es un elemento de suspense que hace que los personajes avancen en la trama, pero que no tiene mayor relevancia en la trama en sí”, en este caso unos papiros  en los que se desvela el secreto de la inmortalidad o lo que es lo mismo de que modo construir una pirámide para que el faraón pueda convertirse en Dios tras su muerte.  Dichos documentos se encuentran en paradero desconocido y hay que encontrarlos antes de que Snefru muera por lo que una serie de personajes emprenderán la búsqueda con resultados trágicos. Toda la narración gira en torno a estos papeles y todas las peripecias o acontecimientos dramáticos están conectados con mayor o menor medida con el deseo de encontrarlos. Pero como ya señalé al principio de la reseña, no es éste el único elemento que sustenta la trama, ya que sobre todo se trata de una novela en la que temas como la ambición de poder, la codicia o la venganza están también muy presentes.

Resulta curioso además que aunque el título de la novela es El Constructor de Pirámides, no sea éste el único protagonista de la historia. Nos enfrentamos con una narración que avanza a través de las vivencias y experiencias de trece personajes, pertenecientes a diversas castas sociales que van desde el faraón Snefru y sus hijos (Keops, Kanefer y Henutsen) hasta el campensino Harati o los soldados nubios Gul, Memu y Kemet; es decir desde las más altas esferas políticas y sociales hasta el escalón más bajo de la sociedad egipcia. Así, la narración se divide en capítulos alternos que van protagonizando cada uno de estos trece personajes, aportando  agilidad a la trama y permitiéndonos profundizar en cada uno de ellos; es decir: esta opción narrativa nos permite conocerlos mejor y que empaticemos con mayor facilidad con sus problemáticas o inquietudes. De igual modo, en alguna ocasión se nos ofrece la diferente visión de un mismo acontecimiento ofreciendo diversos puntos de vista de los personajes que intervienen en dicho suceso.Llama la atención, eso sí, el hecho de que todos los capítulos estén narrados en tercera persona, excepto los narrados por Mehi, el constructor de pirámides, que se cuenta en primera persona (Para profundizar en este y otros aspectos de la novela aconsejo leer la interesante entrevista que añado al final de la reseña). Pienso además que de este modo todos los personajes tienen importancia en la trama de la novela, ninguno sobresale por encima del resto, evidenciando así el carácter coral de la historia. De este modo, podríamos afirmar que se trata de una novela de personajes y que son estos los que nos motivan a seguir leyendo, los que aportan suspense a la narración; en tanto en cuanto estos nos interesen la historia nos parecerá más o menos atractiva.

JOSEPH B MACGREGOR

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OPINIÓN DE JOSEPH B MACGREGOR con SPOILERS INEVITABLES

La acción de Mientras duró tu ausencia se sitúa en Valencia y en Sevilla y abarca desde los años de la posguerra española y dictadura del General Franco hasta nuestros días. A finales de los años 40, Amparito, una joven embarazada, es obligada por sus padres a ingresar en la Casa Cuna Santa Isabel de Valencia para, en contra de su voluntad, entregar su bebé (una niña) a las religiosas. Éstas se encargarán de buscarle unos padres adoptivos y el bebé es cedido a un matrimonio sevillano a cambio de una suculenta cantidad monetaria. Los nuevos padres bautizarán a la niña con el nombre de María, la cuál de adolescente quedará también embarazada de su novio. Ignorando su condición de adoptada será ingresada en Santa Isabel, el mismo lugar en el cuál fue dada a luz. Así, como le sucedió a Amparito su verdadera madre, su bebé (una niña a la que llama Sonia) será dado en adopción a un matrimonio de buena familia a cambio de dinero.

Durante gran parte de la novela, ésta se centra en describir la insoportable convivencia de la chica y de sus compañeras  tras los muros de la Casa Cuna, sometidas a una férrea y cruel disciplina por parte de las religiosas, así como las posteriores peripecias de María, una vez que abandona Santa Isabel, siempre deseosa de saber el paradero de su hija Sonia. En todo momento, se hace hincapié en los malos tratos a las que las diecinueve embarazadas son sometidas por parte de Sor Soledad, la superiora de la Casa Cuna, y de Sor Lucía, una monja que no está en sus cabales y que terminará sus días ingresada en un centro psiquiátrico. De igual modo, la convivencia de María en Sevilla junto a sus padres adoptivos no resultará ser tampoco demasiado idílica, sobre todo con su madre ya que ésta nunca terminará de aceptarla como su hija y  nunca le contará que fue adoptada.  No será hasta el fallecimiento de ésta, y gracias a una tía, cuando conocerá la verdad.

Aunque este argumento pueda parecer extraído de un serial radiofónico de los 50 o de un culebrón venezolano, Enrique J.  Vila Torres se ha inspirado en sucesos verídicos y en personas reales.  El interés del autor por el “presunto” tráfico de bebés en la Casa Cuna de Santa Isabel de Valencia, institución religiosa que aún existe en la actualidad, no viene motivado por un interés por hacer amarillismo  o por oportunismo sino que nace de su condición de adoptado; él fue uno de esos niños que fue entregado, en contra de la voluntad de sus madres, por las religiosas de la Casa Cuna valenciana a otros padres, “presuntamente” a cambio de la entrega de un dinero.  Así, este abogado valenciano emplea todo su tiempo en ayudar a estas personas a encontrar a su verdadera familia. En sus libros cuenta en forma novelada algunas historias que ha vivido y en las que ha participado en primera persona. Lógicamente, ha cambiado los nombres reales de los protagonistas para preservar su intimidad, pero a la “María” real, el autor la considera como su “tía”, lo cual nos hace una idea del grado de afecto y gratitud que existe entre ambos. Y no es para menos, ya que Vila Torres consiguió que María y su hija Sonia consiguieran conocerse.

Lo triste del asunto es que el autor todavía no sabe quién pudó ser su madre, básicamente porque en la actual Casa Cuna se niegan a ayudar a aquellos que quieren investigar o conocer el paradero actual de sus madres o de sus hijos. En ese sentido, la principal fuente de investigación del autor son los testimonios reales de madres que dicen haber sido ingresadas en la institución o de personas adoptadas que nacieron allí. Algunos medios de comunicación como A3 – y en concreto, el programa Espejo Público – se han hecho eco de su generosa labor y también gracias la difusión de algunas de estas historias se han conseguido que se hayan producido algunos encuentros entre madres e hijos desaparecidos.

Con respecto a la novela en cuestión, digamos que se lee bien, está narrada con agilidad y en un estilo sencillo y claro. El autor reconoce en el epílogo que se ha tomado algunas “licencias” literarias para hacer más amena la trama y quizá éstas se notan demasiado, por lo que se alternan sucesos que resultan creíbles con otros que me parecieron muy exagerados y poco convincentes (las confesiones de Beatrice, la monja loca, etc ). En ese sentido, la novela navega entre dos aguas: por un lado, el puramente testimonial o divulgativo (que funciona muy bien) y por otro, el intento por parte del autor de narrar una historia melodramática.  Mientras que la trama que me parece más realista convence bastante, los elementos que el autor incorpora para intentar que la novela sea más impactante no me convencen tanto; en ocasiones me parecieron muy forzados y en otros, fuera de lugar.

Sin embargo, el balance general de Mientras duró tu ausencia es bastante positivo ya que, pese a esos pequeños defectos, la novela me fue conquistando poco a poco hasta el punto de llegar a conmoverme profundamente durante la lectura de los últimos capítulos. El personaje de María se hace querer y uno, como lector, participa activamente en su dramática odisea, ya que el autor consigue que nos impliquemos con su causa; sufrimos cuando ella sufre y lloramos cuando ella lo hace.

JOSEPH B MACGREGOR

MAS INFORMACIÓN SOBRE Enrique J.  Vila Torres

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PARA MÁS INFORMACIÓN LEE LA FICHA DE SALTO DE PÁGINA

OPINIÓN DE JOSEPH B MACGREGOR

La nueva propuesta del periodista y escritor Javier Márquez Sánchez no puede ser más estimulante y eficaz; ahí es nada: tratar de evocar esas novelas clásicas de género negro que cultivaron genios de la literatura como Caroll Jon Daly, Dashiell Hammett, Raymond Chandler,  Mickey Spillane o Ross MacDonald, por citar varios de los considerados como precursores de este tipo de literatura.

Al contrario que en las novelas de misterio de Agatha Christie o similares, lo importante no es descubrir quién cometió el crimen, ni siquiera la investigación resulta fundamental en la trama, sino la descripción de unos ambientes de lumpen, corrupción y delincuencia, así como la aparición de una serie de personajes – algunos de ellos se han convertido en el transcurso del tiempo en prototípicos  (el policía corrupto, el boxeador noqueado que se ha convertido en protector de gangsters, la prostituta, la femme fatale, el detective alcohólico y perdedor, el chantajista, el dueño del cabaret o del casino) – y que forman parte del lado más oscuro y salvaje del sueño americano.

De igual modo, el lenguaje de este tipo de historias suele ser bronco, cortante y áspero, así como los diálogos, en algunos casos, auténticos tours de force en los que los personajes compiten por decir la brutalidad o el exabrupto más grande (o la respuesta más ingeniosa). En ese sentido, me parecen dignas de reseñar no sólo los ágiles y excelentes diálogos de esta novela, sino sobre todo las escenas de acción o violencia. Me parecen  muy bien desarrolladas y descritas, muy visuales, tremendamente agresivas y bizarras. En ellas se hace más evidente la afición de Márquez por el cine de  Peckinpah o de Don Siegel.

Así, la evocación que Márquez realiza de este tipo de novelas es tan académica como rigurosa. En todo momento, uno tiene la sensación de estar leyendo una historia escrita en aquellos años (si obviamos el prólogo y epílogo de la narración, ambientados en los 90) y el estilo de contar las cosas se parece mucho – con esa voz en off que conduce la trama, por ejemplo  – al empleado por algunos de los autores de género negro citados anteriormente. Pero, estos no sólo buscaban entretener a sus lectores sino que sus novelas funcionaban además como una crónica veraz de la realidad que retrataban en sus historias. En ese sentido, Letal como un solo de Charlie Parker se desarrolla en ambientes y escenarios fantásticamente descritos, muy reales y verídicos, potenciando la verosimilitud de la historia.

Es cierto que Márquez Sánchez no reflexiona sobre los problemas de la sociedad del siglo XXI (al menos no directamente o de manera evidente), aunque sí saca a la luz  una serie de hechos que tienen que ver con la colaboración de la Mafia o los gánsters con el gobierno de los Estados Unidos en los años 50, haciendo gala una vez más de sus amplios conocimientos sobre la historia americana de esos años (Sinatra, La Mafia, El Nacimiento de las Vegas, El Rat-Pack, etc.) así como cinematográficos o musicales. En ese sentido, la trama se sustenta en una base sólida y convincente, en la que el autor mezcla sucesos y personajes reales con otros que surgieron de su imaginación o que pertenecen a la Leyenda Negra Hollywoodense.  Sin embargo, es difícil mientras uno está inmerso en la lectura del libro distinguir con claridad qué cosa es ficticia y cuál verídica, debido a la convicción y el pulso firme con que la historia está contada.

Letal como un solo de Charlie Parker está protagonizada por un personaje prototípico de las novelas o films de género negro,  Eddie Bennet, alias El Figura, un personaje duro, acostumbrado a “hacer trabajitos”,  pero a la vez tremendamente vulnerable y que me evocó de inmediato al Robert Mitchum de Retorno al Pasado (Out of the Past, 1947)  o al  Burt Lancaster de Forajidos (The Killers, 1946), sujetos de vocación: perdedorÉl solo se enreda en un tremendo embrollo sin razón aparente; no es detective ni nadie le ha contratado para que resuelva el asunto y sin embargo no ceja en su empeño hasta descubrir la verdad. El diseño del personaje me parece muy certero y pienso que resulta muy atractivo para el lector.

Al igual que le ha pasado a Woody Allen en su última película – Midnight in Paris – que fue acusado por parte de algunos críticos de ofrecer un paisaje bastante idealizado del Paris que aparece en el film (el de Hemimgway, Picasso o Fitzgerald), es posible que también podamos decir lo mismo de la manera en como Márquez Sánchez nos presenta o describe a  grandes celebridades como John Wayne, Susan Hayward , Dean Martin o Sinatra, ya que parecen nacer más de la visión que tenemos de ellos a través de sus películas que de la vida real. Por ejemplo, durante el encuentro entre Eddie Bennett, alias el Figura y Wayne éste se nos muestra más como un tipo impulsivo que todo lo resuelve a puñetazos (como en una peli de John Ford) que una persona de carne y hueso, el cual  en la vida real  y una vez acabado el rodaje, es muy posible que no acostumbrara a llevarse sus personajes a casa.

Quizá para los más cinéfilos (como es mi caso) el desenlace del misterio no resulte del todo sorprendente (sobre todo sí eres aficionado a leer libros de cine o páginas de Internet en las que se cuentan secretos sobre rodajes de películas, actores o actrices, directores málditos, etc.); pero, como ya señalé al comienzo de la reseña, lo importante en este caso no es tanto resolver por qué mataron a la chica sino todas las peripecias por las que el protagonista va pasando hasta llegar a resolver el asunto así como los personajes con los que se va encontrando o enfrentando a lo largo de su periplo personal.

 JOSEPH B MACGREGOR

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Para saber más consulta la ficha técnica de Editorial Aladena

OPINIÓN DE JOSEPH B MACGREGOR

Fresca, divertida e ingeniosa son tres de los calificativos que se podían aplicar a EL ASESINO MEDIÁTICO, novela juvenil, pero con aspiraciones de llegar al máximo público posible (al menos así lo ha declarado Lourdes Fernández, la autora), y segundo título de la trilogía (de la cuál sólo se han publicado dos títulos hasta esta fecha) El Club de los detectives incomprendidos.

Fernández introduce a lo largo de la trama y a través de estos tres detectives incomprendidos (una chica y dos chicos) citas directas a Harry Potter, La Saga Crépusculo, Narnia, Películas famosas, juegos de videoconsolas, clásicos de la literatura etc. ; para conseguir así una mayor identificación con ellos por parte de los jóvenes lectores. De igual modo, la descripción del instituto y de la vida estudiantil resulta bastante realista y creíble, tanto por las cosas que pasan como por los sentimientos que los tres chicos experimentan en dicho entorno, similares a los de muchos adolescentes de Secundaria del 2012.  La autora los presenta como unos chicos de hoy en día, algo frikis pero muy voluntariosos y osados, cuya personalidad se corresponde también con la de muchos lectores aficionados a este tipo de historias de corte fantástico. En ese sentido, la novela me parece que consigue su cometido con eficacia.

La historia resulta muy desconcertante ya que pasa de un género a otro, jugando así con las expectativas del lector y con su capacidad de asombro. En un principio, se nos plantea un misterio de corte policial, con vocación de thriller juvenil (o en todo caso, protagonizado por adolescentes) pero, paulatinamente, la autora introduce elementos de corte fantástico, con claras influencias del ciclo de las Crónicas de Narnia o novelas similares, así como conflictos de tono realista y que tienen relación con los problemas de los tres protagonistas en su Instituto de Secundaria (amoríos, relación con los profesores, ambiente de apatía y absentismo escolar…). La conjunción de estos tres géneros podía haberse traducido en una narración caótica o deslavazada pero Lourdes Fernández consigue salir más o menos airosa de tan arriesgada propuesta gracias al sentido del humor con que sazona la mayoría de las situaciones en las que los tres jóvenes detectives se ven envueltos o con la que describe los usos y costumbres de los seres o mundos fantásticos que aparecen a lo largo de la trama; humor que con frecuencia tiende a la parodia (o sí se prefiere a la autoparodia)  y que demuestra la inteligencia de la autora, capaz de reírse de sí misma (o de lo que nos muestra), aunque trate a sus criaturas con cariño y sin llegar a faltarles el respeto nunca ni a ridiculizarlos.

Sin embargo, sí que me parece que en algunas ocasiones el cambio de tono (de lo humorístico a lo dramático) no se produce con la suficiente suavidad, perjudicando en parte a la historia policial o detectivesca, que exige, desde mi punto de vista, un tratamiento más grave y riguroso. De hecho, opino que la novela funciona mucho mejor cuando opta por lo fantástico o por describir la vida de los protagonistas que cuando se torna un poco más seria y dramática (la trama del asesino mediático), aunque la autora demuestre un buen manejo del suspense y de las escenas de acción, algo que se evidencia sobre todo cuando se produce el desenlace del conflicto.

JOSEPH B MACGREGOR

Puedes adquirir la novela en el siguiente enlace de Libreria Agapea 

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Opinión de Joseph B Macgregor

Casas en el crepúsculo es una bonita novela corta escrita por un autor clásico, hasta este momento absolutamente desconocido para mí, Eduard Von Keyserling, escritor y dramaturgo encuadrado dentro de la corriente del impresionismo alemán. En la literatura alemana, se pueden considerar impresionistas Theodor Storm (1817-88),  Adalbert Stifter (1805-68), Berthold Auerbach (1812-82); los poetas Arno Holz (1863-1929), Peter Altenberg (1859-1919) y Hugo von Hofmannsthal. El más célebre de todos fue el novelista austriaco Stefan Zweig (1881-1942). En la novela de Von Keyserling se reflejan perfectamente las características más destacadas de dicho movimiento literario y que paso a describir a continuación.

Nos encontramos con una historia ácida y muy crítica con las clases sociales altas, en este caso los personajes pertenecen todos a la aristocracia rural báltica, en la que se pone especial énfasis en el conflicto entre tradición y modernidad, entre lo caduco (representado por el Barón Von Der Wharte y su hermana la baronesa Arabella, o por la familia Plot por ejemplo) y lo nuevo  (ejemplarizado en la joven Fastrade, hija del barón, o la romántica Gerturd Port). En ese sentido, el autor se nos muestra algo pesimista porque finalmente la fuerza de las normas sociales pesa demasiado y parece que los personajes más rebeldes claudican o se rinden, sintiéndose incapaces de romper con las estrictas leyes de la manada. Uno de los aspectos más destacados del naturalismo literario alemán es precisamente ese, la crítica a una aristocracia de rancio abolengo que estaba pronta a desaparecer o cambiar de usos y costumbres.

Como eje pertubador de dicho conflicto nos encontramos con el barón Dietz von Egloff,sujeto por el cuál se siente atraído irremediablemente Fastrade ya que cree que a través de su influencia éste conseguirá la redención. Jugador, alcohólico, juerguista, vividor, amante de la caza, dicha afición lo define también en el terreno sentimental ya que considera a la mujer como una presa más que una vez cazada le despierta poca interés y la olvida. La joven baronesa cree que a través del amor podrá cambiarlo y convertirlo en otra persona y el propio Egloff cree sentir algo diferente por esta mujer, pero es demasiado rebelde y aunque lucha por adaptarse a las convenciones de su amada le resulta muy difícil llegar a complacerla, cambiar y transformarse en un sujeto de moralidad intachable. Por otro lado, la influencia del barón también se hace presente en la joven Fastrade ya que gracias a él consigue saltarse algunas normas sociales y sentirse un poco más libre del encorsetado ambiente en el cuál se desarrolla su vida habitualmente. En ese sentido, su relación sentimental es la que hace saltar el conflicto entre tradición y modernidad al que antes hacíamos referencia, ya que nos aceptada ni por su padre ni por el entorno social en el cuál se mueven. Sus costumbres – un simple paseo matinal por el campo – son considerados como un escándalo.

Es una novela por tanto que da gran importancia a la psicología de los personajes, una de las características esenciales del naturalismo literarios alemán. Todo ellos están estupendamente explicados o caracterizados, tanto los principales como los más secundarios, y se nos aparecen como muy reales y auténticos.

De igual modo, los escenarios en los cuáles transcurre la acción poseen una importancia vital. Son descritos con rapidez, en cuatro trazos, destacando sobre todo las sensaciones que estos producen en los protagonistas del suceso. Esto se traduce no sólo en una agilidad narrativa digna de aplauso, sino en un texto repleto de fragmentos de gran belleza plástica pero exentos de barroquismos o largas y cansinas descripciones. En ellos, el autor sabe trasmitir las emociones de los personajes al lector haciéndole partícipes de ellos con gran maestría, lo que nos permite conocerlos muy bien, empatizar y comprender sus razones.

Destaca también el hecho de que siendo básicamente una historia de amor /desamor en ningún momento el narrador se deje llevar por el sentimentalismo o por diálogos almibarados o excesivamente románticos sino que resultan más bien un tanto fríos o cerebrales; por ejemplo, en los diálogos que mantienen los dos amantes aparecen escasas muestras de afecto, sino que más lo que se produce es una confrontación de ideas o de diferentes maneras de pensar o de ver las cosas y sin embargo, notamos que efectivamente están enamorados.  Reconozco que este aspecto me resultó algo chocante pero a la vez coherente con el tipo de persona que protagoniza la novela, acostumbrados a controlar sus sentimientos y a no hacer gala de ellos en público.

En conjunto, me ha parecido una novela muy agradable de leer, ágil y bastante emotiva. Los personajes se hacen querer porque, como ya señalé antes, el autor nos permite conocerlos muy bien y comprenderlos; de ese modo, nos resulta más fácil ponernos en su lugar. La historia está muy bien resuelta – a pesar del pesimismo del que hace gala en su desenlace – y en general, es una novela pequeña pero bien narrada y contada.

JOSEPH B MACGREGOR

Para mayor información sobre la novela o el autor pueden consultar la Ficha de Erasmus Ediciones

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FICHA DE LA EDICIONES EVOHÉ

OPINIÓN DE JOSEPH B MACGREGOR

En El Patio Dormido, Mª José Galván, la autora, parte de un trágico suceso – la muerte accidental de un joven – para describirnos a una serie de personajes – el amplio vecindario que comparte el patio interior en el cual se produjo el accidente – que conforman una suerte de colmena humana, cada uno con sus vidas, problemas e inquietudes. Nos encontramos, por tanto, con una historia marcadamente coral aunque existan algunos personajes que poseen más peso específico en el desarrollo de la trama, mientras que otros adoptan una posición más secundaria o puramente testimonial.

De todos ellos, la que acapara en realidad mayor interés -pienso que es en realidad la protagonista de la historia-  es Amalia, un solterona que vive pendiente (y anulada) por su tiránica madre, tímida y a la que se le hace un mundo cuando la eligen como presidenta de su comunidad. Las distintos bloques de vecinos que rodean el patio donde sucedió la muerte del muchacho han sido denunciadas por los padres de éste y el de Amalia también. Por ello, se verá obligada a solventar este conflicto, de manera que sus vecinos queden satisfechos, empeño que no resultará nada sencillo o fácil ni para ella ni para los presidentes de las comunidades de vecinos de los otros bloques.

Cada una de las comunidades implicadas en el asunto intentarán resolver el problema a su manera y con estrategias diferentes, sin contar una con la otra; es decir lo que sucede en realidad es que nadie quiere hacerse responsable del asunto y lo que buscan es salir del embrollo lo antes posible y sin soltar un duro, aunque para ello haya que dejar a un lado la ética o incluso haya quien sugiera el utilizar los medios de comunicación para darle una vuelta de tuerca al asunto en su beneficio. De ese modo, la autora nos presenta a un microcosmos reconocible por todos en el cuál cada uno va a lo suyo, no existe la solidaridad y en el cuál cada uno busca defender sus intereses personales por encima de los de la mayoría. Como consecuencia, El Patio Dormido puede ser entendido como una fábula sobre la situación política no sólo de nuestro país sino del mundo en general… ¿Una visión pesimista o realista?, esto lo dejo a criterio de cada lector.

La novela posee varias cualidades interesantes: un buen dominio de los diálogos, frescos y muy auténticos, y la descripción de los personajes no sólo por lo que hacen sino también por sus hechos. Además, el texto posee un prosa muy cuidada y una narración muy currada. La autora describe como el accidente mortal del muchacho repercute en cada una de las comunidades de vecinos que rodean el patio y por tanto se intuye una enorme  esfuerzo de su parte para dar a un gran número de personajes su lugar y su sitio a lo largo de la historia.

No consigue sin embargo, desde mi punto de vista, que todos ellos , así como sus vidas, nos resulten interesantes o motivadores por igual. Por otro lado, como consecuencia de todo lo anterior, la narración se me antojaba como detenida en un punto, y sentía que avanzaba muy lentamente, quedando con frecuencia el conflicto que sustenta la trama como en un segundo plano.  Por ejemplo, las discusiones en las diferentes juntas vecinales llegan a cansar bastante, una buena nuestra de como la narración se torna en ocasiones algo plomiza o resulta en general poco ágil Pienso, por tanto, que no existe un equilibrio entre la excelente descripción de ese microcosmos humano – en el que con frecuencia sobresalen más las vidas de los vecinos, sus problemas o zozobras –  y el avance de la solución del conflicto que sustenta la trama, que resulta quizá más interesante pero que se alarga en el tiempo innecesariamente y que no avanza con la agilidad que una historia como ésta exigía.

JOSEPH B MACGREGOR

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En los últimos meses, <<laPágina>> Ediciones, pequeña editorial canaria,  ha iniciado una nueva colección literaria que lleva por nombre SýnoroS, y que reúne obras narrativas de género negro o policiaco firmadas por autores contemporáneos de nuestro país. De igual modo, se ocupa de publicar guiones cinematográficos cuyo argumento está relacionado con el crimen y que fueron firmados y /o dirigidos por realizadores de culto o vanguardistas como Pedro Beltrán, Fernando Fernán Gómez o Paco Regueiro. Hasta la fecha, se han publicado los siguientes títulos:

  • El juego de los niños, Juan José Plans (Ver Reseña en este mismo blog)
  • Erich el zurdo, Domingo-Luis Hernández
  • Llueve sobre La Habana, José Luis Muñoz
  • El extraño viaje, Pedro Beltrán (Ver Reseña en este mismo blog)
  • Duerme, duerme, mi amor, Francisco Regueiro, Manuel Ruiz-Castillo y Esmeralda Adam (Ver Reseña en este mismo blog)

En esta reseña analizaremos los dos títulos que quedaban por comentar: Llueve sobre la Habana de José Luis Muñoz y Erich el Zurdo de Domingo-Luis Hernández.

Llueve sobre La Habana

José Luis Muñoz

OPINIÓN DE JOSEPH B MACGREGOR

Desde mi punto de vista, nos encontramos con la mejor novela escrita hasta la fecha de José Luis Muñoz o al menos la más redonda, la que más me ha convencido de todas las que he leído de este autor, bastante honesto en todo lo que escribe – nunca nos da gato por liebre –  y que merece la pena siempre leer.

Se trata, en esta ocasión, de un thriller ambientado en La Habana que funciona perfectamente como novela negra o policiaca de esquema clásico, pero también como una suerte de documento social y político acerca de la penosa situación que padecen los cubanos como consecuencia de la dictadura castrista de Fidel. En ese sentido, tan importante es la investigación o peripecia policial como la descripción de ambientes y personajes, por lo general asociados al lumpen y la prostitución; en definitiva, supervivientes de todo tipo o pelaje, cuyas actitudes, maneras de pensar o decisiones, equivocadas o no, surgen como una necesidad imperiosa de sobrevivir a toda costa. En ese sentido, pienso que el retrato que hace el autor sobre la situación cubana resulta bastante veraz y convincente, a la par que riguroso y objetivo.

Toda la acción de la trama recae sobre Rodríguez Pachón, un peculiar instructor de policía, putero y cinéfilo y sin embargo voluntarioso y eficaz, que se convierte en la estrella de la función y con quién el lector entra enseguida en complicidad y conexión. A través de él vamos recorriendo los diferentes rincones de La Habana y conociendo a una serie de personajes con los que se relaciona y que son, como señalé anteriormente, fiel reflejo de la lamentable situación de la sociedad cubana, regida por Fidel Castro. Por lo tanto, LLueve sobre La Hábana es una novela negra pura, protagonizada por un personaje mezcla del Inspector Maigret de Simenon y el detective duro y nihilista de Raymond Chandler, que conoce perfectamente el terreno donde pisa y que trabaja por libre. Además, hace gala en todo momento de una infatigable cinefilia, lo que le permite al autor introducir constantes referencias cinematográficas a lo largo de la narración, citando títulos de películas o reproduciendo situaciones o diálogos similares a los de algunos clásicos del cine negro.

Combinada con la historia policial aparece otra de tipo sentimental, experimentada también por Rodríguez Pachón, con ecos (lejanos) de Vértigo de Hitchcock, y que tiene que ver con la doble obsesión amorosa que éste siente hacia una mujer y una jinetera que se le parece. Esta trama está perfectamente enlazada con la policiaca pero, desde mi punto de vista, de manera desigual; es decir, parece que durante gran parte de la novela la desazón sentimental que Pachón siente por esta mujer es más importante que la resolución del caso. De igual motivo, sirve como excusa para introducir bastante escenas erótico-festivas que son de agradecer y que están muy bien narradas y descritas por Muñoz, situaciones que muchos autores actuales – españoles y extranjeros – nunca suelen resolver satisfactoriamente para mi gusto.

Por último señalar, la importancia que tiene la situación política en la detención del asesino en serie, autor de varios homicidios a jóvenes jineteras, y que no puede ser detenido porque razones diplomáticas ya que es norteamericano y trabajador de la Embajada, algo realmente muy original y que impide que la acción sucede en otro lugar que no sea La Habana.

JOSEPH B MACGREGOR

 Erich el zurdo

Domingo-Luis Hernández

978-84-938521-3-9
308 páginas
14 x 23 cm.
OPINIÓN DE JOSEPH B MACGREGOR

En Erich el zurdo, Domingo-Luis Hernández toma como punto de partida un hecho criminal – el protagonista de la historia (Teodoro Raúl Sosnowsky-Quintana Pérez-Robayna) asesina a su hermano, en complicidad con su cuñada – para realizar un ejercicio de estilo literario con ecos borgianos en el que aparecen temas muy del gusto de escritor bonaerense como la culpa, la presencia del padre, la ética del crimen o el tema de la identidad (los dobles espejos); influencia que se hace patente no sólo en el ámbito temático sino también en la estructura laberíntica de la trama; denso cóctel en el que se mezcla pasado y presente, sucesos y hechos con reflexiones evocaciones y opiniones tanto de los protagonistas como de narradores ajenos.

Como consecuencia del crimen cometido, Teodoro Raúl se verá obligado a cambiar de identidad y a iniciar un largo viaje por el mundo, una tortuosa travesía al infierno de sus propios fantasmas y obsesiones, al final del cuál tampoco encontrará la redención.

Novela arriesgada y difícil que exige una complicidad previa por parte del lector que esté dispuesto a sumergirse en las bizarras peripecias de Teodoro Raúl, un sujeto tan complejo como torturado, atrapado en una trama tan sólida pero demasiado alambicada y confusa para mi gusto.

JOSEPH B MACGREGOR

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