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Archive for the ‘Reseñas de Macgregoradas’ Category

Opinión de JOSEPH B MACGREGOR

El Tesoro de los Franceses es una amena, entretenida e interesante novela corta, basada en hechos históricos. Está ambientada en la localidad de Belmez (Córdoba), en los años en que la mayor parte de la Península estaba dominada por el Imperio Francés; se enmarca justo en el momento en que el ejercito británico al mando del general Wellington  entra en la Península para enfrentarse  a las tropas napoleónicas con objeto de expulsarlas definitivamente del territorio español.

Al parecer, en Belmez se produjeron una serie de sucesos muy curiosos (y que no conviene destripar) que provocaron la huida de las fuerzas napoleónicas que invadían el pueblo y mantenían sometida a la ciudadanía. De estos hechos da buena cuenta Diaz-Villaseñor en El Tesoro de los Franceses y para ello toma como excusa la peripecia de un grupo de oficiales franceses que emprenden la tarea de buscar en el interior de las ruinas de un edificio, la pequeña talla de una virgen de gran valor para los habitantes de la localidad.

Gran parte de la novela se ocupa en detallar como se produjo la toma del pueblo por los franceses y los trágicos acontecimientos que se produjeron como consecuencia de la invasión mientras que los últimos capítulos se centran más en la peripecia de los soldados por encontrar la virgen.  Mientras que la primera parte resulta bastante interesante, rica en detalles, narrada en la extensión justa,  la trama del “tesoro” se resuelve con demasiada rapidez y apenas da tiempo a digerirla. Pienso que habría sido necesario que pasaran más cosas o que los participantes del robo hubieran experimentado mayores peligros o aventuras.

Destaco también la especial habilidad del autor para describir escenas truculentas, inspiradas en algunos apuntes de Goya (y en datos probados), y que tienen que ver con los crueles ajusticiamientos efectuados por parte de los rebeldes españoles o los bandoleros contra oficiales de las tropas napoleónicas.

Así,  la obra en conjunto resulta de lectura fácil, nada densa para ser una novela de ambientación histórica, narrada con agilidad, sustentada en un armazón sólido, de gran poder de convicción, pero sobre todo y lo más importante profundamente entretenida.

JOSEPH B MACGREGOR

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La invención de Hugo Cabret. LIJ (A partir de 10-12 años)

(The invention of Hugo Cabret)

Brian Selznick

Ediciones SM

Ilustraciones de Brian Selznick

Traducción del inglés: Xohana Bastida

Año de publicación: 2006

Primera edición en SM: 2008

©Brian Selznick, 2007

© Ediciones SM, 2007

Género: Juvenil

ISBN: 978-84-672-2830-4

Páginas: 534

 Página Web oficial de la novela

Argumento

 Hugo Cabret acostumbrado a sobrevivir en la estación de tren de París – desde que su tío, relojero de la estación, desapareciera sin explicación alguna, dejándolo solo – intenta arreglar el mecanismo de un pequeño autómata que encontró fortuitamente. Para ello, roba juguetes mecánicos de la juguetería de la estación pero pronto es descubierto por el viejo juguetero y por su sobrina.

 

Opinión

 Quizá lo que me resulta más llamativo de este libro es el diseño, el modo en como está planteado y estructurado narrativamente: las ilustraciones no sirven como mero apoyo a la historia sino que forman parte activa de ella haciéndola avanzar mediante la utilización de técnicas cinematográficas: el montaje de secuencias, el plano general y medio, el primer plano, el zoom, etc. Y esto no es algo gratuito sino que parece profundamente ligado con el objetivo fundamental (aunque no el único) de Brian Selznick, su autor, que no es otro que hacer un pequeño homenaje a los comienzos del cine y en especial a la figura de Georges Melies, un mago genial que fue el primero en describir las inmensas posibilidades del cine como espectáculo.

Pero pienso que La Invención de Hugo Cabret es también un relato que mezcla elementos claramente dickensianos – Hugo Cabret, el juguetero y su sobrina, la estación… – con otros que entroncan con algunos cuentos de Hoffman (Los autómatas) o con la literatura fantástica más clásica. Por eso, pienso que me ha llenado tanto la lectura de esta novela. No sólo por la originalidad de unir lenguaje literario con cinematográfico sino también por que la profunda enjundia de la historia: interesante, entretenida y – sobre todo en los últimos capítulos –  hasta entrañable o conmovedora.

© Joseph B Macgregor

Reseña publicada en el año 2008 en ANIKA ENTRE LIBROS

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Opinión de Joseph B Macgregor

Eginald Schlattner Norbert es uno de los escritores Rumäniendeutsch más celebrados de su país. Habla y escribe en rumano y alemán (el alemán es su idioma nativo). Nació el 13 de septiembre 1933 en Arad. Creció y pasó su juventud en la ciudad de Fogarasch (Transilvania) conviviendo con diferentes grupos étnicos: rumano, húngaro, alemán, hebreo, armenio y gitanos. Esta mezcolanza viene motivada porque tras la Segunda Guerra Mundial, Transilvania se convirtió en territorio rumano. Por eso, en las novelas de Schlattner está muy presente el carácter húngaro-rumano (o viceversa) del autor e intenta reflejar las trágicas experiencias, y por derivación de las inquietudes o desasosiegos, de una población sometida primero a la represión nazi y posteriormente a la de los “liberadores” comunistas.

Estudió en Klausenburg—hasta su expulsión de la universidad—Teología, Matemáticas e Hidrología. En 1957 fue arrestado y en 1959 juzgado por deslealtad y alta traición. Durante 20 meses fue torturado física y mentalmente por las autoridades comunistas, fue maltratado, golpeado y sometido a tácticas de inanición. Finalmente, acepta cooperar con los investigadores: “. Fue una decisión límite, después de meses de resistencia, por lo que asumo la responsabilidad”. No obstante en noviembre de 1959 será condenado por el delito de alta traición a dos años de prisión y confiscación de bienes, castigo que fue compensado por el período de prisión preventiva. Después de salir de la cárcel, las autoridades comunistas le dieron la oportunidad de salir de Alemania. “Todos los ex-presos políticos de inmediato recibieron el pasaporte, ya que el régimen estaba feliz de deshacerse de ellos. Entonces, una voz interior – yo sabía que era la voz de Dios – me dijo: “¡No te vayas! “ Tan trágica experiencia servirá como inspiración de gran parte del argumento de Guantes Rojos.

Tras su puesta en libertad, trabajó como jornalero y más tarde como ingeniero. En 1973 retomó los estudios de Teología. Hoy en día es párroco de prisiones y vive en Hermannstadt.

Sus obras poseen un marcado barniz autobiográfico, centradas en denunciar los usos y abusos – los cuáles experimentó en carne propia – del régimen comunista en los territorios húngaros-rumanos. Guantes Rojos es la segunda parte de una gran trilogía sobre una familia transilvana que inicia El gallo decapitado (1998) y concluye El piano en la niebla (2005).

La novela se ambienta en los años posteriores a la Revolución Húngara de 1956, movimiento contrarrevolucionario de carácter nacionalista en contra del gobierno de la República Popular de Hungría y las políticas impuestas por la URSS. Duró del 23 de octubre al 10 de noviembre de 1956 y fue aplastada de manera fulminante por el Gobierno Comunista; años caracterizados por una fuerte represión en los que cualquiera podía ser sospechoso de traidor al régimen. Así, jóvenes estudiantes fueron sometidos a la incomunicación y a la tortura para conseguir que delataran a sus conocidos, amigos o seres queridos. Entre los detenidos por los agentes de la Securitate se encuentra un universitario y autor literario húngaro-rumano (alter-ego de Eginald Schlattner), al que se incita a que delate a conocidos, amigos o miembros de su familia. Para conseguir su confesión el joven es sometido a unos crueles interrogatorios. Encerrado en su celda de incomunicación hace balance de su vida, evocando así a las personas sobre las que le interrogan y que se niega a delatar. No es difícil encontrar semejanzas entre las duras experiencias vividas por el escritor y por las padecidas por el protagonista de novela.

Se trata, por tanto, de un texto seco, duro y claustrofóbico, que no escatima en detalles, repletos de momentos muy agresivos, dolorosos y desagradables… muy reales. Pero también es una novela muy densa, con un exceso de disquisiciones filosóficas que no me provocan demasiado interés, más bien me aburren. Sin embargo, si me convence como testimonio de una realidad, triste y dolorosa, cruel y terrible, y que uno desearía no volviera a suceder jamás (aunque esas cosas, desgraciadamente, siguen pasando).

JOSEPH B MACGREGOR

Reseña publicada en EL PLACER DE LA LECTURA

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FICHA DE LA EDITORIAL

Atención: SPOILERS! Esta opinión desvela partes importantes de la novela. Si no la has leído, sáltatela.

Prefiero que la lectura de una novela me provoque sentimientos, aunque estos sean encontrados o contradictorios, que experimentar la más cruel de las indiferencias, la abulia o la impaciencia. Digamos que en “Las congregadas del vaso” hay aspectos que me gustan mucho y otros que me decepcionan un poco / bastante, sobre todo conforme la narración iba acercándose a su conclusión.

Pero vayamos por partes…

Me parece que la novela tiene un arranque espectacular (una iglesia se nos presenta como narradora de la historia), de esos que te engancha (la descripción del primer asesinato y del “trabajo” que el homicida realiza sobre su víctima resulta absolutamente impactante así como de las muertes posteriores) y que te gustaría asimilar de un tirón.

Buscando un ratito entre mis múltiples ocupaciones, la iba leyendo, capítulo a capítulo, por la noches principalmente, lamentando que el sueño me venciera y no poder continuar con una historia tan apasionante. Pero por fin al llegar a la página 200 (aproximadamente) conseguí terminarla de una sola sentada y en una sola noche. Y aunque al final me desilusionara un poco, cerré el libro con la sensación de no haber perdido el tiempo, de haber leído una historia con personalidad (como mínimo).

La historia alterna capítulos que acontecen en Sevilla (Y Sanlúcar de Barrameda) en la época actual y que se me antojan más vulgares con otros que suceden muchos siglos antes, narrados en castellano antiguo y que aparecen intercalados a modo de facsímil. Esta parte me parece conseguidísima y demuestra que “Las congregadas…” no es sólo una novela de misterio que sigue más o menos la moda por lo esotérico – religioso iniciada por “El código DaVinci” y similares, como pudiera parecer tras una primera lectura superficial, sino un texto bastante trabajado y documentado, sobre todo en esos capítulos centrados en explicar los milagros de la Virgen del Vaso y su posterior desaparición / ocultamiento.

Por otro lado, la otra parte (la que sucede en la actualidad) no me parece tan conseguida ni tan interesante. Es difícil que una juez tan petarda y tan creída como Fátima (siempre pensando en “lo mismo”) o que una abogada con tan poco seso como Olalla (también bastante petarda) me provoquen simpatía o la más mínima empatía. Pero no puedo ocultar tampoco que al terminar la novela experimenté cierta amargura al intuir (una especie de coitus interruptus literario) con impepinable convicción que en mi rutinaria vida no aparecería jamás una mujer tan hermosa como Fátima.

Algo diferente sucede, sin embargo, con las congregadas (Elenita, Cástula, Angustias…) que sí me trasmitieron bastante ternura.

Finalmente, la aparición de la Madre Abadesa acompañada de sus jóvenes y bellas guardaespaldas o la caracterización de Anfortas parecen acercarnos más al terreno del comic (manga) o al universo almodovariano respectivamente. En general, casi todos los personajes me parecieron demasiado extremos, poco reales, sólo aceptables en un marco puramente fantástico (algo que no me parece mal, al contrario, pero que le quita algo de rigor o de seriedad a la trama). Este detalle me hace suponer también que al autor le interesaba más bien desarrollar una narración entretenida, enmarcada en un universo muy personal en donde prima lo estrambótico o lo exagerado, algo que considero como una cualidad excepcional del texto, ya que lo dota de una personalidad intransferible (aquello que los pedantes definen como “tener un universo propio”) pero que, por otro lado, me impide que me tome en serio lo que se me cuenta. Primer sentimiento contradictorio.

El segundo sentimiento contradictorio me lo provocó el personaje de Jesús. Por un lado, se nos presenta como un asesino bastante infeliz (que no está loco, otro punto a favor de León Asuero, o al menos no más que el resto de personajes) y finalmente como un héroe, dispuesto al sacrificio por salvar a su ex. Esto me decepciona bastante; no lo veo muy coherente con el personaje en cuestión. Sin embargo, es, con diferencia, el más interesante de todos los personajes que aparecen en la novela por esa doble dualidad de vivir una existencia de lo más normal y ejecutar tan imaginativos asesinatos como si tal cosa. Y también, por su obsesión compulsiva por Olalla (y por la música de Sade).

Y es que es verdad que otra cualidad genial de la novela aparece en el modo perfecto como se nos describen los diferentes asesinatos, con todo lujo de detalles y un elegante sentido de lo escabroso por parte del autor y un espectacular e impresionante barroquismo en la puesta en escena por parte del criminal.

También me interesa mucho el que el/ los asesino/s se nos presentan no como unos psicópatas sino como soldados de una Santa Cruzada y las muertes como consecuencia más bien de una especie de extravagante y fanática guerra entre bandas. En ninguno de los asesinos observamos el menor rastro de culpabilidad. Al contrario, piensan que con sus actos criminales acercarán a las víctimas martirizadas con mayor prioridad a la Gloria Eterna precisamente por eso: porque mueren como mártires. Es decir: o todos los seres que pululan por la novela están completamente locos o todos cuerdos (el universo surrealista, extremo al que hice referencia anteriormente) pero aquí no valen los términos medios.

Por otro lado, tampoco me parece de recibo que se nos esté ofreciendo la posibilidad de un encuentro lésbico (o una historia de amor) entre las dos mujeres que al final queda en nada, aunque teniendo en cuenta el estilo sintético con el que el autor resuelve uno de las pocas escenas sexuales de la novela (entre Olalla y Jesús), me da la impresión que a éste le interesan poco este tipo de cosas como narrador. Parece que le preocupa más conseguir contar su historia sintetizando lo más posible, trasmitiendo en todo momento frescura, vivacidad, emoción (de bolsas de pipas, no de llorar). Pienso que todo esto lo consigue con nota bastante alta dando como resultado una historia bastante ágil – a pesar de todos esos sentimientos contradictorios que me trasmite- y que quizá en otras manos se habría convertido en un texto denso, con exceso de información, intragable.

En esto radica la que considero la cualidad fundamental o más importante de esta novela: que se lee estupendamente, que está narrada con gran sentido del suspense, de síntesis y de ritmo y que, en definitiva, “Las congregadas del vaso” es una historia que no deja indiferente, tremendamente entretenida e interesante.

JOSEPH B MACGREGOR

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El Resurgir de la esvástica

SINOPSIS DE LA EDITORIAL

Christopher Borazzo, un antropólogo y profesor, tiene una enigmática y misteriosa revelación, en la cual ve el levantamiento mundial de una nueva dictadura nazi. Christopher se ve envuelto en una pesadilla donde es testigo de las maniobras de las sociedades secretas, cultos religiosos y líderes mundiales para someter la política internacional, la economía, las religiones, los medios de comunicación, los laboratorios y las leyes, con el propósito de conducir a toda la tierra a la más terrible de las dictaduras fascistas que haya visto la humanidad.

Está cerca y tienen aliados que nadie pensaría, estamos engañados, nos manipulan, y solo hay dos caminos: luchar contra ello o prepararse para el nuevo régimen..

Les presentamos el libro prohibido que muchos van a intentar callar.

 

RESEÑA DE JOSEPH B MACGREGOR

Desde mi punto de vista El Resurgir de la esvástica intenta funcionar mezclando la novela de tesis con el thriller de manera bastante desafortunada. Son demasiadas las páginas en la que los personajes se dedican a explicar en que consiste la amenaza nazi que terminará – si no podemos remedio – dominando el mundo con la colaboración de la Iglesia de Roma y algunas de sus órdenes más poderosas como los jesuitas.

La idea de un resurgimiento del nazismo teniendo en cuenta los tiempos de crisis mundial que corren no me parece del todo descabellada. Al fin y al cabo, en la Roma Clásica, los periodos de crisis política propiciaban que el poder terminará en manos de un Tirano como medio de consolidar y salvaguadar la buena salud del Imperio. Con esto no quiero decir que aplauda las tiranías o las dictaduras pero si es cierto que los malos tiempos suelen ser aprovechados para que ideologías radicales hagan de las suyas entre la población descontenta y harta de que el político de turno no solucione sus problemas y ahí tenemos el ejemplo de Italia sin ir más lejos.

El problema – aunque el argumento principal no me parece exento de interés – es que las largas disertaciones o reflexiones que intentan aportar información (de modo un tanto planfetario para mi gusto) ralentizan en exceso la acción. Pienso que el autor no sabe conjugar y equilibrar el mensaje que quiere comunicarnos (o el peligro sobre el cuál quiere alertarnos) con el desarrollo de un thriller más o menos estimulante y que quizá podría motivar a los amantes del género, pero tal y como está contado semejante posibilidad la veo bastante dudosa. La intriga político-religiosa no está mal pero le perjudica un exceso de información que integrada de un modo más racional a lo largo de la narración pienso que habría podido dar mucho mejor resultado o provocar mayor interés en el lector.

 

(C) Joseph B Macgregor

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Liber Hespericus

Reseña de Joseph B Macgregor

Argumento de la editorial

El robo de valiosos volúmenes en el Museo de Audenas, propiedad del Barón del mismo nombre, impulsa a Thierry Dumont, su criado y amante de los libros, a investigar el caso. Pronto descubrirá, gracias a las informaciones de un loco obsesionado con la obra de Nostradamus, que tal robo, al igual que otros ocurridos en la ciudad de Toulouse, está relacionado con la búsqueda del Liber Hespericus, un libro de antiquísimos orígenes, mediante el cual supuestamente Nostradamus habría hecho sus vaticinios. Al tiempo, la fría y distante Elizabeth McPherson, escritora de novelas de alta literatura, de visita en Toulouse, apuesta con otra escritora que es capaz de escribir un bestseller de aventuras en dos meses. Durante una cena con el Barón y su criado descubre la historia del Liber Hespericus, y decide inspirarse en eso, y en sus anfitriones. Thierry Dumont y Elizabeth McPherson se verán arrastrados a una investigación sobre el fabuloso libro mientras, en las sombras, una Orden milenaria prepara el camino para el surgimiento del Gran Monarca anunciado desde tiempo inmemorial? ¿Se cumplirá la profecía? Una novela de aventuras, misterio y romance, con un desenlace trepidante y lleno de fantasía y acción, en la que se revela la más inquietante de las profecías de Michel Nostradamus acerca del destino de Europa.

Opinión

Liber Hespericus vendría a ser como una segunda aventura de algunos de los personajes que aparecían en la primera novela publicada de M.C. Mendoza, La Hermandad de los Elegidos , concretamente Jacques, Barón de Audenas,Thierry Dumont, su criado, pareja que son además ladrones de guante blanco. De igual modo, la escritora Elizabeth McPherson y algunos secundarios como Sigrid Halvorsen y François Breuil aparecían en una novela no publicada de Mendoza (“Adorando a un Dios Desconocido“).  Y seguro que existe alguna referencia más que se me ha escapado. En ese sentido, es más que evidente que el imaginario de M.C. está inmerso en un universo personal y propio (y cerrado a cal y canto) en el que se mueven los mismos personajes, adoptando una papel protagonista o secundario según venga al caso.

Esto se traduce además en un estilo original y único que, como sucede siempre en estos casos, puede provocar grandes adhesiones pero también profundos rechazos si el lector no participa o se hace cómplice de esa forma peculiar de narrar o no comulga más o menos con el sentido del humor con el que está contada la historia.

En algunas ocasiones, en foros en los que participaba activamente hace muchos muchos muchos años, se solía plantear la peregrina cuestión de qué es más importante en una novela, el contenido o la forma. Los más entendidos en la matería solían optar por una respuesta intermedia: surge de un equilibrio de ambos elementos y yo estaba de acuerdo con ellos. Sin embargo, con el tiempo he cambiado un poco de opinión y pienso que lo más importante es saber contar una historia, la narratividad, cualidad que puede darse tanto en una novela muy cuidada formalmente como en otra que cuente algo que no me interese demasiado.

Es el caso de la novela que nos ocupa. No me gusta nada los libros de intriga esoterica y sin embargo Liber Hespericus consiguió acaparar mi atención desde las primeras páginas. Es cierto que se trata de un texto muy cuidado pero a la vez muy ágil, incluso en aquellas partes en los que es necesaria una larga explicación para seguir avanzando o despejar alguna clave del enigma. Está muy bien contada y eso es bueno.

De las dos partes en que se divide la novela considero más interesante cuando empieza o comienzan a planear el robo de los libros que todo el primer bloque anterior ya que, desde mi punto de vista, hay algún capítulo “paja” o que sobra.

Los personajes me parecen un poco arquetipicos, aunque lo bueno es que Mendoza como narradora del asunto siempre intenta burlarse de ellos o tratarlos con cariñosa ironía; aunque esto no lo hace sólo con sus criaturas sino además también con acontecimientos, situaciones, reflexiones que hacen los personajes, etc. Esto implica que los dos / tres protagonistas no me resultasen demasiado atractivos, sino más bien algo rídiculos, en especial la escritora Elizabeth McPherson, que piensa y actúa casi como lo haría Doris Day en alguna de las comedias que hizo a duo con el actor Rock Hudson.

Las reflexiones sobre que es buena literatura o mala literatura, el eterno conflicto entre novela artística y best-seller y otras cuestiones que tienen que ver con el negocio editorial  forman parte ya del sello la casa y aparecían tambíen en La Hermandad de los Elegidos aunque en esta ocasión “chirrían” o molestan menos.

En general Liber Hespericus me ha convencido mucho más, narrativamente hablando, que el título anterior, aunque siguen sin gustarme ni convencerme demasiado las novelas de este género (aquellas en las que hay que encontrar un objeto para salvar el mundo de un complot o amenaza de una sociedad secreta). Nadie es perfecto.

JOSEPH B MACGREGOR

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SINOPSIS DE LA EDITORIAL

Necroeroticón es el título genérico de una antología de relatos de terror. Un título compuesto por las expresiones opuestas del sexo y la muerte, bajo cuyo amparo se unen historias en las que viven estos misterios eternos. En las páginas de este libro las palabras destilan sangre; son múltiples heridas abiertas en un cuerpo castigado por el dolor, infligidas mediante una cruel tortura.

RESEÑA de JOSEPH B MACGREGOR

Desde mi punto de vista lo peor de Necroeroticón es el título ya que pienso que puede llevar a engaño o alejar a lectores pontenciales, aficionados a las buenas historias de terror. Necroeroticón sugiere cachondeo y erotisimo a raudales (algo así como la película “El Ligero Mágico” de Andrés Pajares) . Y curiosamente, casi todas las historias reunidas en esta selección están exentas de chabacaneria, mal gusto y por supuesto de pornografía; ni siquiera existen demasiadas situaciones que se puedan catalogar como radicalmente gore. También podría entenderse a priori como una parodia de los cuentos de Lovecraft pero para nada van por ahí los tiros.

Necroeroticón de  José Miguel Cuesta y José Rubio reúne una serie de relatos de terror y venganza que, en líneas generales, me han convencido bastante. Me gusta, por ejemplo, que beban de fuentes clásicas  (la monia, el golem, los autómatas de Hoffman, pactos satánicos, , necrofilía, brujería, mágia, espíritus con cuentas que saldar…). Junto a este estimulante clasicismo encontramos también momentos escabrosos, morbosos, sangrientos que considero que están muy bien descritos al viejo estilo Stephen King y que en ocasiones  me han evocado el cine de terror de los 70 español como el que hacían por ejemplo Paul Naschy o Jess Franco (Inquisición o Las torturas de la Inquisición).

Cada cuento está contando de la mejor manera posible, con el tono adecuado y por lo general existe también un buen manejo de la atmosfera, el supense o la tensión. También me parece interesante que retomen personajes que aparecen en un historia anterior.

Lo único que no me ha convencido (aparte del título) ha sido la inclusión de algún relato que desde mi punto de vista no están  demasiado acorde con el resto como es el caso de  El Octavo Jinete, narración de ángeles caídos más propia de un libro de fantasía que de terror.

(C) Joseph B Macgregor

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